SIN TROMPO DE PONER

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OJOS LLENOS DE ABRIL

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SIN TROMPO DE PONER


"Los escritos de Paul Paniagua subliman el espíritu, conquistan la alegría, y nos hacen ver la vida con humor y optimismo... Desde el título, Paul Paniagua nos penetra en un espacio lúdico, inspirado en los juegos de trompos. Para el autor, el texto es una métafora de la vida.Es un liSbro original que atrapa al lector.. Estos textos hiperbreves no se pueden leer con el ceño fruncido, sino una una amplia sonrisa. " Dra. Mara L. García BYU

"Mis textos descubren el misterio de la vida, las cosas, y aún hasta en una toalla vieja o inodoro cualquiera, se desenmascara la ocasión de reír y llorar. Espero que mis textos enseñen a enfrentar la vida sin miedo; no hay razón para no ser feliz en ella. No hay excusa para no serlo ni trompo de poner alguno que tenga que pagar por nuestras culpas". Paul Jr Paniagua


SIN TROMPO DE PONER



EL INODORO


El inodoro irrumpe en protesta. Se estremece de llanto. No acepta su terrible destino. Solloza. Traga de todo. Anticipa saldar cualquier cuenta pendiente. No se da por vencido. Sufre acoso moral. Le resulta absurdo contemplar el suicidio. No se acobarda. Sigue de pie resoluto.


Wednesday, May 9, 2012

CIRUGIA DE CORAZON ABIERTO



Fue cirugía de corazón abierto la que le llevó al quirófano.Todo salió bien. Fue entretenido cerrarle la aleta torácica. El médico de cabecera decidió instalarle un dispositivo dentado al margen izquierdo del esternón para facilitarse el acceso futuro. El cirujano optó por medio cerrar la herida sujetando las costillas con grapas y alambres que pensó nunca remover de su lugar. Fijó el cierre dándole tiempo a las costillas para soldarse de nuevo. No hubo recaídas ni complicaciones mayores. La operación transformó al viejo Esteban en un superhéroe. Él mismo lo fue descubriendo. Miró que su automóvil encendía al sólo acercársele para abrir la puerta. Al entrar en el living, el televisor recorría estaciones por sí solo; la computadora se apagaba con sólo darse golpes de pecho, y la mismísima caja fuerte se abría sin código alguno con sólo extenderle sus manos y tronarle los dedos. Fue percatándose de sus nuevos poderes atribuyéndolo a aquella amalgama de acero, alambres y el cierre eclair que llevaba en el pecho. Sorprendidos por su nuevo talento, y sabiéndole desempleado, sus amigos lo contrataron como control remoto para cometer sus atracos. Esteban sin saberlo, aceptó la oferta de empleo sin la menor objeción.

Paul Paniagua
SIN TROMPO DE PONER
Copyright 2011

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